Medio ambiente


La imagen y la fama de los pescadores muchas veces no es justa porque nos trata a todos por un mismo rasero. Es muy importante distinguir dos tipos de pescadores profesionales:

  • Por un lado está la pesca industrial, entendiendo esta como aquella en la que una empresa invierte dinero con el fin único de obtener rendimientos económicos a corto o medio plazo. Normalmente son grandes empresas con barcos de un alto coste, que operan en todos los mares del mundo, con los más sofisticados equipos y maquinaria, y con las técnicas de pesca, (artes) más eficientes económicamente, (frecuentemente el arrastre de fondo o arrastre pelágico), sin consideración a sus efectos sobre el medio marino. Comúnmente la denominamos “pesca de altura”.
  • Por otro lado está la pesca artesanal, la que suele desarrollarse en la costa, con artes de pesca tradicionales, más respetuosa con los recursos que explota, y cuyo fin último no es la rentabilidad inmediata, sino la obtención de recursos para ofrecer una vida digna a los pescadores y armadores, y garantizar la existencia de ese medio de vida para el futuro y para las futuras generaciones.

Esta diferencia final, los fines que se persiguen, es la más importante, pues nuestros barcos, que son de pesca artesanal todos, con los tiempos se van equipando de mejores medios técnicos para garantizar la seguridad de las tripulaciones, de la navegación y para facilitar el trabajo a bordo de los barcos, así como para hacer más eficiente y rentable ese trabajo, por supuesto. También en algunas costeras y circunstancias nuestros barcos se ven en la obligación de alejarse mucho de las costas para obtener sus capturas, como en algunas fases de la costera de bonitos. Pero, todos nuestros armadores no son capitalistas inversores, son pescadores y familia de pescadores, y su preocupación es poder mantenerse con este oficio hoy, como hicieron sus antepasados, y que puedan hacerlo en el futuro sus hijos. La estructura empresarial de nuestros armadores es en todos los casos familiar y se trata siempre de pequeñas empresas.

Desde tiempo inmemorial los pescadores de Santoña tomaron medidas para preservar los caladeros, se ponían “banderas” cuando se pescaba mucho y perdía valor el pescado, También se lucho intensamente contra el uso de algunos artes muy dañinos como las “volantas”. Hoy en día se continúa tomando este tipo de medidas, alzando nuestra voz contra las prácticas pesqueras que sabemos son dañinas para nuestros caladeros. Actualmente, por fortuna, nuestros mares y la situación de los distintos recursos son analizados por consejos científicos y vigilados estrechamente por las autoridades pesqueras de la Unión Europea y las Organizaciones supranacionales de pesca. Las recomendaciones científicas son la base fundamental de las decisiones de cuotas que toma la Comisión y los planes de gestión y estas cuotas se cumplen con bastante rigor por todos los implicados. Queda la lucha contra la pesca ilegal, que en general no afecta a nuestras costas.


Desde las organizaciones de la pesca artesanal del Cantábrico mantenemos contacto y colaboración con diversas organizaciones ecologistas y conservacionistas, pues de este dialogo nos beneficiamos todos en los objetivos que son comunes.


Algunas organizaciones que defienden los mares: